En estos últimos meses somos testigos de algunos episodios delicados en relación a la situación de capitalización exigida a las Cajas de Ahorro españolas. En una reacción ciertamente tardía respecto a lo que se observó en otros sistemas financieros en el mundo, en ciertos casos concretos de Cajas españolas, se constata una búsqueda sin descanso, y casi frenética, de nuevo capital con el que cumplir con los indicadores exigidos por el Banco de España.
Mi opinión es que conseguir nuevos accionistas, posiblemente, no será suficiente. Alcanzar el indicador de capitalización es factible, sobre la base de un calendario negociado y aprobado por el regulador correspondiente, cumpliendo con:
- Conseguir capital nuevo (nuevos accionistas)
- Reducir el volumen de activos de la institución a través de medidas como
- Disminución de los créditos en cartera
- Liquidación y venta de activos representados por participaciones accionariales en otros sectores
Pero aún aplicando alguna de las medidas descritas arriba, pueden existir algunos desequilibrios posteriores que supongan, al cabo de un cierto tiempo, regresar a la misma situación de necesidad de capitalización.
¿Por qué?
Poco se lee o se escucha acerca de cuáles son los planes estratégicos de alguna de las instituciones más comprometidas. Es fundamental revisar y, seguramente, modificar los planes de negocio establecidos y, quizás también, renovar el equipo ejecutivo de la institución buscando especialistas que se adapten a las necesidades sistémicas o particulares de cada institución o mercado.
Basilea III planea sobre las instituciones financieras de medio mundo. De ello se habla. De capital se habla. De provisiones para créditos morosos se habla. Pero, aunque no se mencione, esperemos que los modelos de negocio y quienes los aplican estén siendo sometidos, también, a requerimientos de mayor eficiencia y sana productividad.
Raul Baltar